EL VUELO DEL PÁJARO NEGRO @anticura

Esta es por definición mi web no oficial; Este lugar es una mezcla entre lo que hago y aquello que logra llamar mi atención. Por aquí anda el primer capítulo de LOS PAJAROS NEGROS de regalo. También dejo mi prontuario por si les interesa saber quién soy en una época en que cada uno se mira solo a sí mismo. No, no tengo respuestas para ofrecer, solo preguntas. Pero igual pueden preguntarme lo que gusten y responderé pronta y animadamente.
Salud!!
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La derecha está tan nerviosa, que venden Ravotril en el Club de Golf…

El Breviario de la Derecha no es una creación literaria, sino el resultado de la mera observación de la sociedad chilena y su comparación con otras. En este video se muestran algunas escenas que inspiraron o bien podrían haber inspirado el volumen. Espero que las disfruten con la introducción de Rod Serling…

“Mirémonos a la cara, ubiquémonos.”

Así comienza el “Breviario de la Derecha”.El miércoles 24 en Librería Abraxas el humorista Juan Carlos “palta” Meléndez presentó mi libro el “Breviario de la Derecha”. El libro es una parodia del pensamiento de la derecha chilena y acaso sea aplicable a otros conservadurismos de nuestra América Latina.

El libro está disponible en Librería Abraxas , en Avenida Italia 1139, Providencia Santiago y en www.amazon.com para formato Kindle. El libro comenzará a distribuirse en más librerías a la brevedad y se informará de ello en los comentarios de este podcast.

Algunas Críticas: Divertido y certero, el libro de Arturo Ruiz nos hace ver la terrible realidad chilena desde la segregada visión de “Evaristo Erreconerrechea Conmuchaserres”, un seguidor de Eduardo Matte Pérez, esos chilenos del siglo XIX que decían: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible”… Reconocibles palabras en el Chile del siglo XXI. El matrimonio, la familia, los hijos, la política, incluso los artistas, nada se salva del implacable juicio desproporcionado. Hay finalmente una reflexión del mismo Ruiz en que nos deja en claro cual es el objetivo: “Hacer entender al pueblo de Chile y acaso de otras naciones la naturaleza de sus oligarquías, de sus creencias y de las razones para sus acciones”. ¿Será posible modificar algo cuando, al parecer, seguirán siendo los dueños de todo por otro siglo? Por Jorge Marchant Lazcano En Facebook

De vez en cuando aparecen libros humorísticos que ahondan en la identidad de los chilenos, tocando temas políticos y sociales desde la liviandad o la ironía. “Breviario de la derecha” es uno de ellos. Supuestamente, el texto está escrito por Evaristo Erreconerrechea, un autor ficticio que encarna lo más rancio de la aristocracia vasca chilena de los siglos pasados, hoy devenido empresario y político, que no encuentra nada mejor que hacer, que redactar una especie de manual espiritual para guiar el comportamiento de su clase social.En los primeros capítulos profundiza sobre el rol del matrimonio, la familia y los hijos. Por ejemplo, en los consejos que brinda para encontrar esposa podemos leer que: “Enfrentémoslo, las mujeres de color (cualquier color) suelen ser víctimas de deseos sexuales (Una esposa perfecta no los puede tener). El ‘swing’ caribeño, el ‘ritmo’ de las mulatas, lo ‘enigmático’ de las orientales no son más que eufemismos para referirse a mujeres calientes y por ende fáciles. Es importante entonces casarse con una mujer blanca, ojalá rubia y en lo posible de ojos claros. El mestizaje de los españoles con la gallarda, pero inadecuada raza araucana hace muy difícil encontrar tal pureza de raza en las mujeres chilenas. Si bien es posible recurrir a mujeres europeas, la degeneración de la cultura del viejo continente no lo hace recomendable…” y así sigue “ad infinitum”, ese es el tono del libro y su propuesta cómica. Posteriormente, el autor se referirá en extenso a la crianza de los hijos, a la política y economía, a la patria y al orden público, así como también al trabajo y los profesionales que han “degenerado” como los abogados, historiadores, periodistas y sobre todo, artistas…Leo Lobos en Invite Panoramas

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Manolito, Golborne y los resentidos…

Hacia 1450, Johannes Gutenberg inventó una simple máquina que cambiaría el mundo: la imprenta de tipos móviles. Este avance tecnológico posibilitaría la Reforma Protestante, el movimiento de la Ilustración y la Revolución Francesa. La producción de conocimiento en la Antigüedad Clásica no fue menos fecunda que en el Renacimiento, pero su difusión industrial lo cambió todo. Hoy vivimos en la maravillosa época de la Internet y de los medios masivos de comunicación. Todo finalmente se sabe y a no ser que uno viva en China, algo así como la censura es casi imposible para gobiernos o empresas¿hubiera sido posible la dictadura de Pinochet con Twitter?

Así hoy nos enteramos de los abusos en el cobro de las tarjetas de Cencosud durante el reinado gerencial de Golborne. Mal momento para el candidato, sin duda, pero qué se le va hacer, la información brota cuando brota y los secretos se revelan cuando se revelan, especialmente ahora que los datos cobraron vida y recorren el ciberespacio a velocidades instantáneas que asombran a los antiguos espectadores de Star Trek, como yo.

Claramente hemos contemplado como Golborne defiende los intereses de una clase por sobre los intereses de otra. No significa esto que sea una mala persona; por el contrario, significa que es un hombre que cumplió perfectamente con su deber y que fue leal a los objetivos de la corporación que le dio el sustento y la posibilidad de tener ¿un Audi? No sé qué auto tiene y estoy meramente suponiendo.

¿Qué razones pudieron llevar a la gerencia y al directorio de Cencosud a cometer tales abusos? El beneficio de la corporación y de sus accionistas, es obvio. Eso es lo que las corporaciones hacen y a ello deben ordenarse todos los dispositivos administrativos según el dogma friedmanita que rige en nuestra nación desde la era Pinochet.

Personas como él, como Beyer, como muchos otros, han querido mostrarse como técnicos, como personas que están más allá de las ideologías y por ello son “independientes”, pero ocurre que el sistema económico no es independiente ni meramente técnico. La economía no es una ciencia natural, sino una ciencia social y el capitalismo no es ciencia, sino que es ideología.

El solo dogma de que las necesidades son ilimitadas y los recursos escasos – supuesto básico de la economía liberal – es ya una petición de principios. Si las necesidades fueran ilimitadas, no sería necesaria la existencia de una publicidad que se ordena a crear nuevas necesidades y si los recursos fueran escasos, no se le pagaría a los agricultores para que dejaran de producir y de esa forma no bajen demasiado los precios, como ocurre de cuando en cuando en los Estados Unidos.

Si el capitalismo es mera ideología, debe necesariamente servir a alguien que se beneficie de dicha ideología, y por supuesto que ya sabemos quiénes se benefician de ella: los grandes capitalistas, los ricos de antes que se transformaron en los súper ricos del presente. Tal riqueza ocurre en detrimento de las condiciones de vida de la mayoría y creo que no soy yo quien debe probarlo, porque muchos de los lectores ya  han vivido en carne propia su descenso social, la merma de sus jubilaciones, los problemas en las prestaciones de salud, lo inalcanzable de la educación superior y por eso la gente marcha por miles en las calles. La diferencia entre el panorama claro de futuro de nuestros padres y abuelos contrasta con la incertidumbre que es el futuro para nosotros.

A reclamos de este tipo la nueva derecha disfrazada de tecnocracia aún los juzga producto del resentimiento; un atavismo “facho” del patrón de fundo y del “pije” de los setenta. El sistema debería funcionar porque para ellos ha funcionado, porque ellos han tenido las competencias de mercader. El razonamiento de la nueva derecha es simple: “si yo puedo, ellos también debería poder y si no, pues que se conformen con su lugar en la nueva escala social en la que yo soy gerente general, y por ende, mejor que ustedes y meritócrata”. Quien no se adapte al nuevo dogma será un resentido. Todos los demás talentos que puede ofrecer el amplio abanico humano son inútiles o subordinados. Las virtudes del médico o del profesor con vocación social deben subordinarse al libro de ventas del mercader y para qué hablar del artista, del poeta o del filósofo que además se atreve a criticar el sistema. Si no transforma su trabajo en empresa, no sirve.

¿Pero qué pasa cuando la mayoría no se adapta al nuevo dogma? ¿Cuánta gente es la dueña de la economía en Chile o son sus sirvientes privilegiados como Golborne y cuántos quedan excluidos? Las cifras son de dominio público y va el link para quienes se entretienen con guarismos. El resto de nosotros quedamos a merced de las vicisitudes del mercado que no nos pertenece. Por eso ahora no solo los rotos, sino también los medio pelos nos resentimos.

Parece ser que las habilidades del mercader son inversamente proporcionales a todo el resto de las habilidades y nos encontramos gobernados por Manolitos, como aquel tierno personaje deMafalda que no tenía más habilidades que la aritmética y que era lento en todo lo demás.

En la era de la información todo se sabe y estamos conscientes de las diferencias entre ellos y nosotros, entendiendo por ellos a ese diez por ciento de hogares más ricos y entendiendo por nosotros al otro noventa por ciento. En la era de la información además vemos y escuchamos a estos líderes en sus declaraciones manolíticas como el recetario de Lavín, como las bravatas de Golborne contra los mapuches o todas las piñericosas y  sentimos que todo no es más que una burla de gente que se cree mejor que nosotros solo porque ha sido capaz de ganar más dinero, porque de pronto ese es el único parámetro del éxito. Pero ahora el resto de nosotros tenemos ojos y oídos y somos capaces de ver y oír aquellas cosas en las que el déficit atencional de los Manolitos es incapaz de fijarse. Vemos cómo se roban nuestros ahorros previsionales, vemos como la educación se transforma más  en un privilegio y menos en un derecho y nuestro resentimiento ya no es esa sensación sorda de las clases dominadas del pasado, sino un sentimiento justo, apoyado por el incesante flujo de información.

Los Manolitos ya tuvieron su oportunidad y dejaron claramente establecido que no nos representan ni en voluntad ni en interés. Sin embargo, aún quieren hacernos creer que el dinero va a chorrear y que el interés de la clase que crea empleos de sueldo mínimo y que piensa solo en su propio beneficio es el interés de todos los chilenos. Ellos tienen dogmas y fórmulas mágico-matemáticas que así lo prueban, pero nosotros tenemos hechos y experiencias que prueban exactamente lo contrario y normalmente los porfiados hechos suelen ganarle a las más alambicadas teorías.

¿Lealtades entre damas y caballeros?

En general, las declaraciones de Evelyn Matthei me son bastante indiferentes, sin embargo, no pude evitar poner atención a sus últimos dichos acerca de Michelle Bachelet. Me despertaron en la mañana temprano, en las noticias de CNN Chile. No es que me importen su estado emocional ni mucho menos sus juicios. No es que esté siquiera en contra de lo que ella siente o que tenga una mínima opinión al respecto. Mi preocupación está a su reclamo de lealtad basándose en una amistad entre sus padres.

El general Matthei es un ex miembro de la junta de gobierno que estuvo a la cabeza de la más cruenta dictadura de Chile. Uno esperaría de una persona que aspira a regir los destinos de Chile que cualquier lealtad a aquella forma de pensar en aquel período estuviera superada por un sentido más elevado de justicia.

Nada puede serme más indiferente que el destino de un Beyer que aterrizará con paracaídas de oro en el sector privado al que pertenece (el CEP es privado), aunque sí me parece bien que el ministerio de educación no esté ocupado por un ingeniero comercial con más vocación gerencial que pedagógica; sin embargo, sí me preocupa de sobremanera que mientras los jóvenesse juegan su futuro en las calles, los políticos estén más pendientes de sus lealtades familiares y de clase.

No nos engañemos: la destitución de Harald Beyer no es más que una victoria moral en el imaginario colectivo. No es menor, los políticos de la oposición se dieron cuenta de que no tenían ninguna oportunidad si seguían haciendo oídos sordos al clamor del pueblo, sin embargo, no es en ningún sentido el fin de nuestra lucha por sacarnos las políticas friedmanitas de nuestra vida económica, y social. Chile aún no es una sociedad igualitaria  en la que todos tengan las mismas oportunidades y por ende dista mucho de alcanzar los estándares de un país desarrollado; estoy hablando del Apumanque para abajo. El lucro en la educación ha sido constitucionalmente cuestionado, pero aún no ha sido ni deslegitimado completamente ni mucho desplazado de nuestro sistema político.

Mi temor es que nos encontremos con lealtades de clase, defamilia, de barrio y de base aérea como obstáculos para una vida igualitaria en Chile. Temo que en el fondo izquierdas y derechas no sean más dos lados de una misma oligarquía que, al final del día, se reparta la torta entre ellos, dejándonos al resto de nosotros solo con migajas.

Me parece que es hora de que exijamos el fin de tales lealtades. No puede ser que los ex partidarios de la dictadura se aparezcan como legítimos contendores en una mera cuestión de opiniones. Eso no es cierto. Ellos fueron quienes claramente usaron las políticas de la guerra fría para frenar el avance de las clases media y obrera, aunque los miembros de la clase media nos estemos dando cuenta recién de que a nosotros también nos estaban perjudicando. Mientras ellos se juegan membresías a clubes de golf, nosotros nos jugamos el porvenir propio y el de nuestros hijos.

¿La destitución de Beyer no es más que una rotería contra el papá de le Evelyn? Me gustaría escucharle decir que ella dio la orden de liquidar a Beyer y que los golpistas valen hongo y mandarlos a la punta del cerro, en vez de palabras de buena crianza, porque las palabras de buena crianza me hacen sospechar que en el fondo tuvieron la misma crianza y que en el fondo es como si todos fueran hermanas y hermanos más arriba del Apumanque.

No me tranquiliza que la candidata de oposición se refiera a Fernando Matthei como el “tío Fernando”. No me hace feliz que detrás de la lucha por el poder haya un acuerdo de damas o de caballeros, porque los que no somos ni caballeros ni damas, si no meramente hombres y mujeres nos veremos necesariamente perjudicados por esos acuerdos entre gente bien.

En los noventa todavía parecía que Chile se dividía entre los que votaron que sí y los que votaron que no. Hoy Chile se divide entre las clases político-gerencial y la gente que sale a la calle. Queremos educación gratuita para nuestros hijos, ingresos decentes para nosotros, pensiones dignas para nuestros padres y almuerzos familiares que cuesten más de dos mil pesos. Ya no queremos más democracia de los acuerdos entre damas o caballeros, queremos gente que de la pelea por nuestros intereses que son el interés mayoritario y no vernos postergados por sensibilidades de clase comolas de la señora Matthei y queremos que no las comparta la señora Bachelet.

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Por qué el gran ganador fue Beyer

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Independientemente de las dos posturas acerca de la destitución del otrora ministro de educación Harald Beyer —triunfo de la calleo politiquería de la Concertación— no debemos olvidar que, a pesar de todo, el gran ganador es el propio exsecretario de Estado.

Beyer cuenta con el respaldo de todo su sector, el mismo sector que es dueño del sector privado. Después de unas semanas para sacarse de encima el estrés, lo veremos ocupando alguna gerencia y seguro aparecerá sonriendo en las páginas sociales de El Mercurio en algún evento corporativo.

El exministro de educación ahora tiene la excusa perfecta para correrse de la extensión de los trabajos de verano, que es para su sector el servicio público, y ya no tendrá que ajustar su familia a los sueldos reguleques de la administración del estado. Ya ni Sebastián, ni ningún otro personero de su sector, le pedirá que asuma algún cargo en ninguna parte, porque está convenientemente inhabilitado.

Ahora comienzan para el exministro nuevos tiempos, tiempos de dedicarse a las cosas privadas, porque las cosas públicas siempre han sido, a fin de cuentas, una cuestión del medio pelaje o derechamente de los rotos. Llegó a este momento mostrando la hombría del macho alfa que no se doblega, ni renuncia ante las presiones de la rotancia, ni de las masas más o menos organizadas que se tomaron la calle en contra de su gestión. Ha quedado bien ante sus pares que son lo único que le importa, porque al resto de nosotros puede pasarnos por la parte menos digna de su cuerpo porque no importamos, porque no generamos lucro ni, en rigor, controlamos nada. Ahora el exministro ha salido convenientemente de la lupa del escrutinio público, y puede entregarse a la mantención y crecimiento del sistema desde un puesto en el que estará  lejos de los molestos controles estatales.

Ha sido un juicio sin prisionero, una mera sanción moral a un sistema que no le gusta a nadie y que nos fue impuesto por la fuerza, pero el sistema seguirá ahí, incólume y entregando, a la mano invisible que rige el mercado, el futuro de millones de chilenos jóvenes que tienen que estudiar y de chilenos viejos que tienen que jubilar. Sin embargo, tal vez esta destitución, pedida desde la calle,—a la que tuvieron que sumarse también personeros de la Oposición que tienen sus manos bien metidas en la educación con lucro—, sí haya servido para algo. Tal vez este no sea un gesto vacío después de todo y tal vez sea el primer atisbo de un verdadero abandono de los amarres pinochetistas… pero sea como sea, queda claro que el señor Beyer es el gran ganador y el héroe para la gente que importa, porque el resto de nosotros todavía no le importamos.

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Discurso de Zizek a los ocupas de NY

En octubre de 2011. El filósofo Slavoj Zizek habló ante los occupies congregados en Wall Street. Su discurso también tiene algo que decirle a los movimientos sociales Chilenos. El filósofo esloveno es en este momentos uno de los pensadores más populares de la izquierda occidental (traducción de Arturo Ruiz).image

 

No se enamoren de ustedes mismos ni de los buenos tiempos que tienen ahora.

 

El entretenimiento es barato, la verdadera prueba del valor de estas marchas es lo que queda al día siguiente, cómo cambia tu vida diaria. Enamórense del trabajo duro y paciente; este es el principio, no el final. Nuestro mensaje fundamental es es que el tabú se ha roto, no vivimos en el mejor de los mundos posibles, tenemos el derecho y el deber de pensar en alternativas. Hay un largo camino adelante y pronto tendremos que enfrentarnos a las preguntas difíciles, ya no preguntar más lo que no queremos, sino preguntar qué queremos. ¿Qué organización puede reemplazar el capitalismo imperante? ¿Qué tipos de líderes se necesitan? Está más que claro que las alternativas del siglo veinte no funcionaron.

 

Luego no culpemos a las personas ni a sus actitudes: el problema no es ni la corrupción ni la codicia. El problema es que el sistema empuja a la gente a la corrupción. La solución no es cambiar Wall Street por las grandes alamedas, sino cambiar el sistema en donde las alamedas no funciona sin Wall Street. Hay que cuidarse no solo de los enemigos, sino además de los falsos amigos que simulan apoyarnos, pero que ya trabajan duro para disolver las marchas. De la misma forma en que hay café sin cafeina, cerveza sin acohol y helado sin grasa,  así mismo querrán convertirnos en una protesta moralmente inocua. Con todo, la razón para salir a las calles es que ya fue suficiente de un mundo que recicla las latas, que da unos pesos a la Teletón o que compra en el Starbucks para que un centavo solucione los problemas del tercer mundo y nos haga sentir bien. Despues de haber externalizado el trabajo y la tortura, después de que las agencias matrimoniales comenzaron a externalizar incluso el romance, vemos que incluso permitimos que nuestros compromisos políticos fueran externalizados - los queremos de vuelta.

 

Ellos nos dirán que somos anti americanos. Pero cuando los conservadores fundamentalistas te dicen que Estados Unidos es una nación cristiana, recuerda lo que es el cristianismo: es el Espíritu Santo, la comunidad igualitaria de creyentes unidos en el amor. Nosotros somos el Espíritu Santo, mientras que en Wall Street son paganos adorando falsos ídolos.

 

Ellos nos van a decir que somos violentos, que nuestro mismo lenguaje es violento: ocupación, tomas, marchas y lo demás. Y sí, somos violentos, pero solo en el sentido en que Gandhi era violento. Somos violentos porque queremos poner un punto final al sentido que las cosas están tomando - pero ¿qué es esta violencia puramente simbólica con la violencia necesaria para sostener el suave funcionamiento del capitalismo global?

 

Nos llaman perdedores - ¿pero no están los verdaderos perdedores en Wall Street [o la Polar o Johson’s¡] y no se les dieron perdonazos con cientos de billones de dólares de nuestro dinero? Nos llaman ‘socialistas’, pero en Estados Unidos ya hay socialismo para los ricos. Nos dirán que no respetamos la propiedad privada - pero las especulaciones de Wall Street que llevaron a la crisis del 2008 destruyeron más propiedad privada duramente ganada de lo que nosotros destruiríamos si estuvieramos efectivamente destruyéndola día noche; solo piensen en la cantidad de casas embargadas.

 

No somos comunistas, si comunismo significa el sistema que colapsó en 1990 - y no olvidemos que los comunistas aún están en el poder en la sociedad capitalista más despiadada (China). El éxito de gerencia comunista del capitalismo chino es un síntoma de que el matrimonio entre capitalismo y democracia está llegando a su fin. En el único sentido en el que sí somos comunistas es en que nosotros nos preocupamos de los bienes comunes de la naturaleza, del conocimiento, que son amenazados por el sistema.

 

Nos dirán que somos unos soñadores, pero los verdaderos soñadores son aquellos que creen que las cosas pueden seguir indefinidamente como están, solo con algunos cambios cosméticos. No somos soñadores, somos el despertar de un sueño que se vuelve pesadilla. No estamos destruyendo nada, somo solamente los testigos de un sistema que se destruye a sí mismo. Todos conocemos la escena clásica de los dibujos animados: el gato llega al precipicio, pero sigue caminando, ignorando el hecho de que no hay suelo ajo sus pies y cae solo cuando mira hacia abajo y advierte el abismo. Nosotros solo les recordamos a aquellos en el poder que deben mirar hacia abajo.

 

¿Pero es el cambio realmente posible? Hoy lo posible y lo imposible se distribuye de manera extraña. En los dominios de las libertades personales y las tecnologías científicas, lo imposible se está volviendo cada vez más posible, o al menos eso es lo que nos dicen: “nada es imposible”, podemos disfrutar del sexo en todas sus más perversas versiones; archivos enteros de música y series de televisión están disponibles para descarga; el viaje espacial es posible para cualquiera (con el dinero); podemos expandir nuestras habilidades físicas y psíquicas con intervenciones en el genoma y estamos a punto de lograr el tecno-sueño de la inmortalidad, transformando nuestra identidad en un programa de software. Por otro lado, en el dominio de las relaciones sociales y económicas, estamos constantemente bombardeados con un “no puedes”… no puedes comprometerte en actos políticos colectivos (porque necesariamente terminaría en terror totalitario), no puedes querer el viejo Estado de Bienestar (porque te hace no competitivo y lleva a crisis económicas) o no puedes aislarte de los mercados globales y así suma y sigue. Cuando se imponen medidas de austeridad, nos dicen simplemente que así tenía que hacerse. Tal vez ha llegado el momento de invertir las cordenadas de lo que es posible e imposible; tal vez no podemos alcanzar la inmortalidad, pero ¿no se podría tener más solidaridad y salud?

 

A mediados de abril de 2011, los medios reportaron que el Gobierno Chino había prohibido mostrar en televisión y cines películas que tuvieran que ver con viajes en el tiempo o historias alternativas. El argumento era que tales películas introducían mucha frivolidad en los serios asuntos históricos; incluso el escape ficticio a una realidad alterna se cosideró demasiado peligroso.  Nosotros, en el occidente liberal, no necesitamos esa clase de prohibición explícita:  la ideología ejerce el suficiente control para prevenir que esas narrativas históricas alternativas sean tomadas con la más mínima seriedad. Es fácil para nosotros imaginarnos el fin del mundo - es cuestión de ver algunos de los muchos filmes apocalípticos - pero no el fin del capitalismo.

 

En una vieja broma de la difunta Alemania Oriental, un trabajador consigue trabajo en Siberia. Consciente de que todo el correo sería leído por censores, le dice a sus amigos: “Establezcamos un código: si una carta me llega en tinta azul, es verdadera y si viene en rojo es falsa”. Un mes después, sus amigos le mandan una carta en tinta azul. “Todos es maravilloso: las tiendas están abarrotadas, la comida es abundante, los departamentos son grandes y calefaccionados. Los teatros muestran películas occidentales, hay muchas niñas bonitas para el romance… lo único que escasea es la tinta roja.” ¿No es esta nuestra situación hasta ahora? Tenemos todas las libertades que queremos - solo falta la tinta roja: nos sentimos libres porque carecemos del lenguaje para articular la falta de libertad. La falta de tinta roja significa, hoy en día, que todos los terminos que usamos para designar el presente conflicto - “guerra contra el terror”, “democracia y libertad”, derechos humanos, etc - son Falsos términos, mistificando nuestra percepción en vez de permitirnos pensar en ella. Ustedes aquí, le están dando a todos la tinta roja.

Corchetes del traductor

Opus Dei, una cruzada silenciosa/Documental completo

La música de Joel, nuestro entrevistado de mañana en CCP#18 ¡No se lo pierdan!

La música de nuestro entrevistado para el podcast #18. No se lo pierdan.